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sábado, 29 de agosto de 2009

La Piojera : gran picada del centro

Tras un breve descanso para mi agitado hígado, me llegó el turno de revisitar un gran sitio, lleno de historia, añoso y popular, en donde se come abundante, sabroso y con potentes de calorías.

El lugar no ha cambiado mucho desde la última vez, la música chilena de fondo, los borrachitos de turno, los olores sabrosos de especias y mucha gente. Aquí no hay distinciones, hay gente muy sencilla y también muchos turistas, todos comen de lo mismo. La variedad se reduce a lo de siempre, pernil, cazuela y arrollado. El vino de la casa o un par de varietales de Santa Carolina y Santa Emiliana. Pero aquí está la gracia fantástica del sitio.

Nos inclinamos por un buen arrollado acompañado con papas cocidas y ensalada chilena (por supuesto). En la espera, breve en todo caso, unas ricas marraquetas con pebre sostuvieron nuestro hambre. Una botella de cabernet sauvignon Tres Estrellas de Santa Carolina, nos ayudaría en la digestión.

El plato de arrollado descomunal, un derroche exquisito de especias, textura y sabor, lo devoramos sin remordimientos. Un sabor chileno a tope.

Grande La Piojera, sigue siendo la picá por excelencia.

domingo, 26 de julio de 2009

Dalou Bistro : delicias francesas

En el corazón de Providencia, en esas callecitas con casas de arquitectura fantástica cerca de Manuel Montt, se encuentra este precioso y exquisito lugar.

La casona de tres pisos que ocupa es definitivamente un tesoro del diseño, con maderas nobles, espacios encantadores y un notorio esfuerzo de ambientación, con muebles antiguos y de diseño en los costados, lindas pinturas en las blancas paredes, un piso de madera impecable, música francesa deliciosa y un servicio de primera.

Por la hora de la visita y el tiempo disponible, solo accedimos a consumos compartibles, aunque la carta daba cuenta de una variedad interesante de opciones para una cena de mantel largo. Claramente eso será en otra ocasión.

El pisco sour con albahaca un poco excedido en acidez y el con almendras bastante bueno, casi un amaretto sour. El quiche lorraine maravilloso y la tabla Dalou un acierto, sobretodo por el ensamblaje de Tres Palacios 2007 que vino de maravillas.

Este lugar dará que hablar, está buenísimo.

sábado, 7 de marzo de 2009

Bristol : elegancia y buena comida

Ubicado en el Hotel Plaza San Francisco, este restoran acumula premios y reconocimientos en más de una década de existencia. Ubicado en la zona del hotel más protegida del ruido de Santiasco, cuenta con un enorme salón de sobria elegancia y una multitud de mozos muy serviciales.

Una mesa cerca del centro del salón, agua mineral y una carta con el menú buffet del día. El menú consiste de una enorme variedad de antipastos y ensaladas en un salad bar de varios metros de extensión. Un plato de fondo seleccionado de la carta y un bar de postres un poco más modesto en variedades, aunque la verdad comienzo a dudar si son muchos los que alcanzan a llegar al postre.

Para todos los gustos, los platos de fondo ofertan carnes rojas y blancas diversas en exóticas combinaciones y acompañamientos, platos con pescados y otros más vegetarianos. Hay delicadeza en la selección del chef, se nota el profesionalismo.

Partí armando un plato de entrada con todo aquello que mis ojos identificaron como combinable y rico. Un pincho con salmón, al que le puse una pasta de aceitunas, unos piquillos rellenos, un poco de ceviche y algunas verduras. Delicioso!!!.

Mi plato de fondo, deslumbrantemente presentado, fue un gran trozo de filete de Tilapia dorada a la plancha acompañada con un pilpil de alcaparras y tomates perla, un exquisito mil hojas de papas y unas pequeñas alcachofas especiadas. Magnífico, se dejó comer lentamente y muy bien acompañado con una copa de pinot noir de Cono Sur (cada vez sabe mejor este vino de Casablanca).

Como era mi día del hambre desatada, me atreví con un postre y seleccioné solo una tarta alemana con frutos rojos que con un rico café negro, cerró genialmente esta sesión.

Gran restoran, la calidad ante todo.

Bar Nacional 3 : la vencida

A mediados del 2008 el tradicional y conocido restoran Bar Nacional abrió un nuevo local en el centro de Santiasco. Con tanta historia y ricos sabores chilenos, es un agrado que este restoran disponga de esta opción en medio de la selva grasienta de la comida rápida que repleta las calles centricas.

En la puerta del local, los mozos ansiosos se pelean por llevarte al sector que cada cual atiende. El lugar es espacioso con un segundo piso y un increible subterráneo, luminoso y a muy buena temperatura. Es fantástico para mi que las mesas estén bastante separadas unas de otras (se siente que tienes un espacio privado y no hay desconocidos mirando dentro de tu plato o participando en tu conversación).

La comida, claramente con el sello del viejo Bar Nacional, abundante, sabrosa y rapidamente servida. La escalopa nacional con puré picante y la cazuela de vacuno se sacan nota muy alta.

Pienso que dieron por fin con la fórmula perfecta, todo lo bueno del bar nacional pero en un sitio estupendo. Revisitable!!!!!

martes, 17 de febrero de 2009

Una terraza exquisita : Manolo's

Arrancar del centro de Santiasco a almorzar rico, vale el esfuerzo y sobretodo cuando se puede acudir a un lugar bien armado y con filetes disfrutables.

Ya he mencionado en otras ocasiones este rico restoran de Providencia y la verdad es que un lugar así merece ser revisitado. Una vez instalados en una buena mesa de la preciosa terraza que posee (sería doblemente mejor si pudieran bloquear con una muralla de verde naturaleza la visión del tráfico vehicular de La Concepción), pedimos nuestra religiosa agua mineral sin gas y hielo para preparar el paladar y sacarnos la canícula santiasqueña.

La entrada se animó con un rico Pincho de anchoas con pimiento rojo y queso. Delicioso. Lo que nos dió tiempo suficiente para pedir nuestros platos de fondo y el adecuado vino de ocasión.

Nuestros platos, magníficos, un Mero a la plancha montado en un salteado de finas verduras que espolvoreé con algo de pimienta fresca para excitar más las papilas gustativas y una increíble Corvina envuelta con jamón serrano, varios trozos triangulares de tortilla española, todo acompañado con una mini ensalada de berros. Estupendos platos, llenos de sabor y color. Tanta delicia claramente merecía el vino que encontramos en la fantástica carta de vinos (preparada evidentemente por Pascual Ibañez, maestro!!), un Amayna, esa maravilla de Garcés Silva del Valle de San Antonio.

Tanto disfrute lo extendimos un poquito más (el tiempo apremia los dias de semana) pidiendo un genial helado de turrón, demasiado rico!!!!

Así vale la pena iniciar una semana.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cívico : gran experiencia

En las catacumbas de La Moneda, más conocido como el Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPLM), desde hace poco tiempo hay dos sitios muy interesante. La sucursal de la estupenda tienda de libros Metales Pesados y el restoran Cívico. La tienda, atendida por un argentino simpático y locuaz, mantiene un excelente stock de buenos libros y se acompaña de la conversación gratis, amena y letrada del trasandino.

Esperé mucho tiempo (más de dos años) para conocer el restorán que se anunció desde la inauguración del CCPLM y nunca aparecía. Pues bien, llegó el momento de probarlo.

Partí como de costumbre con una botella de agua mineral sin gas y mucho hielo. Santiasco está quemándose al sol. Un desfile vertiginoso de mozos que van de una mesa a otra, se nota que conocen el oficio. Se puede pedir a cualquiera de los mozos y te atienden rápida y amablemente.

La carta razonablemente breve, con interesantes y creativas entradas, platos de fondo definitivamente tentadores, con creaciones basadas en cordero, salmón, cerdo, atún con acompañamientos geniales, incluso ocasionalmente exóticos. Una sección de parrilla (el tradicional estilo Cuerovaca), postres y bebestibles. En vinos, no tuve oportunidad de ver la carta, pero si se mira hacia esos más de 7 metros de barra, puede verse atrás una galería vidriada con cientos de botellas de vinos.

En el lugar abunda la madera y el cuero, lo que le da una estampa elegante pero moderna. La temperatura adecuada (aunque yo siempre prefiero más frío) y quizás el único detalle ambiental, la música. Había música pero no se captaba que era (cada vez estoy más sordo).

Me tenté rapidamente con un plato demasiado interesante, un Atún de Isla de Pascua sobre un puré de arvejas, salsa cítrica y pebre de papayas. Lo pedí un poco más que a punto, es decir, en el tono rosado que me apetece este pescado.

En el intertanto, pude ver que gran cantidad de meses estaban ocupadas y en animadas conversaciones de día viernes. Llegó una panera con dos panecillos deliciosos y una bandeja con tres pocillos, mantequilla, una salsa de color mostaza (algo insípida) y una sabrosa salsa de color verde.

Pregunté por el vino por copas y me hacen la gentil atención de abrir una botella de Pinot Noir Cono Sur para brindarme una deliciosa copa a la temperatura ideal como buen acompañamiento de mi plato.

Antes de 15 minutos, recibo un tanto ansioso un bello plato blanco con una potente porción de puré de arvejas, sobre éste un perfecto filete rosado de atún, sobre éste la salsa cítrica y el pebre de papayas (trocitos de papaya y pimiento rojo) adornado todo por unos hilitos crocantes de verdura. Delicioso!!!!

Fue un viaje al placer que me desconectó por un rato del stress santiasqueño y me dió impulso para aventurarme con un buen postre. Solicité una Fantasía de Chocolate con helado de maracujá y una salsa de frutos del bosque. Un plato genial y de 10.000 calorías, además del chocolate, embebido en una salsa claroscura de chocolate, unas deliciosas frambuesas sobre su propia salsa, un pequeño cilindro de mouse de chocolate además una suerte de malvavisco helado con hilitos cítricos y menta de adorno junto al pocillo del helado de maracujá y unos gajos pelados de naranja. Increíble, casi me lo como todo.

Este restorán se las trae, hay que volver!!!.

martes, 6 de enero de 2009

Me robó el corazón : placer inesperado en Viña

Un restorán ubicado en calle Quillota cerca de 8 Norte, se transformó en el punto alto de un delicioso krretrekking de comienzo de año. Un sitio quitado de bulla, muy bien diseñado y ambientado. Estupendo.

Para partir, Bolitas de arborio apanadas en queso parmesano sobre salsa de tomate fresco y albahaca, un plato magnífico y gran acompañamiento para unos cócteles originales.

Luego, a pesar que la carta de vinos claramente es pequeña y de poca variedad (por suerte, la mejoran en estos días), el mozo se las arregló para conseguirnos un vino estupendo que ni siquiera estaba en la carta y que combinó exquisitamente con nuestros platos. Aquí destaco el Rissotto de Locos al Champagne, un verdadero acierto, todavía puedo saborear tan delicioso plato.

Néstor es el nombre del mozo que nos hizo la velada genial. Un profesional del buen servicio que se dio maña para atender a varias mesas de manera fina, oportuna y al 100% de calidad. Debieran premiar a personas como él, la notable experiencia de esta cena se debe en gran medida a Néstor. Aplausos!!!!

Claramente Viña del Mar se pone a tono con los mejores restoranes de Santiasco, porque de verdad, este sitio me robó el corazón.



miércoles, 10 de diciembre de 2008

Amaranto : delicias de mediodía

En el centro de Santiasco subsisten algunos restoranes que ofrecen opciones deliciosas para un almuerzo de semana laboral. Un hotel (Caesar Business) en el barrio Santa Lucía tiene esta gracia, con vista al cerro y con una adecuada amortiguación del ruido y el mal olor de nuestra asquerosa ciudad.

Agua mineral para preparar la garganta y el paladar para el disfrute y vamos por un fantástico y visualmente increíble plato de Salmón Encountré, un contundente y sabroso plato de filete de salmón que marida con perfección con un pinot noir de William Cole. Sabores delicadamente seleccionados por el chef y que encuentran un final dulce y placentero en el borrachito de bayas que fue el postre que junto al negro café cerró esta incursión filetera.

Hay que volver al laburo, pero con el sabor impregnado en la conciencia filetera.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Plan D en acción

Almorzar un día viernes en un buen restorán en el sector céntrico de Santiasco puede ser una empresa de compleja gestión. En esta ocasión, por primera vez en muchos años debí acceder a mi Plan D para poder almorzar con mi delicada y maravillosa compañía.

Partimos tratando de llegar a un restorán tradicional japonés en calle Merced, pero ya no existía (yo no confiaría en mi memoria). Rápidamente fuimos por una buena comida vasca y en el lugar hacían filas de espera por una mesa. Ooooppsss!!! Sorprendido pero jamás confundido, partimos a un excelente restorán japonés moderno en calle Monjitas y para nueva sorpresa (ya era el Plan C!!!) el lugar estaba repleto. En ese momento, apliqué un sano filtro, había que ir a un restorán suficientemente caro como para que existiese espacio. Así, mi plan D se convirtió en un delicioso almuerzo en el Opera, barrio Bellas Artes.

Agua mineral para refrescar nuestras gargantas, seguidamente unos deliciosos y calientes panecillos con mantequilla, mientras ordenábamos un increible ceviche con leche de tigre, paltas y acompañamientos y por mi parte un congrio con salsa de ostras en una cama de lentejas rojas y hierbas. Fantásticos platos, sabores únicos, un contraste genial de lo frío y caliente, maridado magníficamente con un pinot noir de Viña Villard, que superó con creces nuestras expectativas.

Esta delicia de almuerzo se premió con un postre compartido, cuyo nombre no recuerdo, pero que se componía de un delicioso kuchen, chirimoyas, helado y adorno de chocolate blanco, absolutamente repetible.

El tiempo disponible no nos permitió seguir disfrutando, pero quedó claro que el centro de Santiasco posee opciones a la hora de almorzar filete.

martes, 19 de agosto de 2008

Pantaleón : nueva opción peruana

A medida que pasa el tiempo y probablemente unido al hecho que la sabrosa comida peruana gana adeptos en nuestro país, se crean a menudo nuevas opciones para disfrutar el filete gastronómico del país hermano.

Pantaleón se encuentra en una zona de Manuel Montt que presenta la mayor concentración de restoranes (no pubs de chela y chorrillana, se entiende no?).

El lugar es poco vistoso, aunque es una linda casona residencial, adecuada para maximizar el uso de la luz natural y pintada de colores claros. La atención bastante amable aunque no muy rápida, a pesar que no estaba precisamente muy visitado.

Partí probando una nueva combinación para el pisco sour peruano, el secreto, la existencia de hojas de coca previamente maceradas en pisco. Delicioso!!.

Dado el ritmo aparente del local, decidí probar como entrada algo contundente y que no se demorara mucho, me refiero a unas fantásticas papas a la huancaína. Gran elección ya que pocas veces he probado unas tan sabrosas.

Para el fondo, ya estaba deleitando mi paladar con un Pinot Noir helado como me gusta, por lo que la espera no fue problema. Me serví un seco de corvina, impecablemente preparado.

Con todo, solo me quedó beber una buena taza de café antes de salir a caminar por el barrio.

Pantaleón, promete y hay competidores potentes en el sector.

Eccolo Qua : delicias de Ia Italia

Pasear caminando al azar por las calles de algunos barrios de Santiasco es una buena manera de conocer nuevos sitios disfrutables.

Mi objetivo en esta ocasión, eran las pastas; sentía un hambre dirigida y sabía a hidratos de carbono.

Este pequeño restorán de calle Condell puede pasar desapercibido, a pesar que tiene ya considerable tiempo instalado. Un ambiente concurrido de comensales muy familiar y todo el conjunto de toque casero.

El hambre comenzó a ser dispado con unas gambas al ajillo, potente y delicioso plato servido en un pocillo de greda. La oferta de vinos más bien limitada, con mucho énfasis en varietales tintos (probablemente pensando en manejar precios moderados). No obstante pude encontrar un ensamblaje reserva con una mezcla adecuada de carmenere y cabernet sauvignon. Así , esperé mi plato, un fetuccini negro (teñido con tinta de calamar), con cortes de aceitunas verdes, tomates, calamares y especias. Delicioso!!!

Plato abundante, no quedó espacio para postre, por lo que cerré con un buen café.

En cuanto al servicio, debo confesar que se presentó my irregular, mesas a mi alrededor fueron muy bien atendidas, en cambio, la chica que me corespondió no estuvo a la altura de mis expectativas. Es posible que la gran cantidad de gente fuera un motivo o quizás un mal criterio de negocio, atender en donde potencialmente habría más consumo. Prefiero quedarme con lo primero.

En todo caso, la comida italiana estaba extraordinaria.

domingo, 13 de julio de 2008

Almorzando en el centro de Santiasco

En esas búsquedas que hagan vivible trabajar en el centro de la cloaca que es Santiasco, encontré Valentin, un restorán de ubicación extraña. Se encuentra accesando por una escalera que lleva a un segundo piso de una edificación en un pasaje frente a La Moneda. Con predominio del color negro, al entrar, te enfrentas a una barra, un living (preludio de un lounge) y un par de comedores privados, para seguir por una escalera hacia un tercer piso.

Con dominancia del color blanco, hay un abundante número de mesas delicadamente adornadas con manteles blancos y sobre ellos unas carpetas de color violeta y unos pequeños floreros con flores silvestres. Muy delicado, es evidentemente una reminiscencia de un sitio para enamorados (Valentín no es solo un nombre).

Un menú atractivo y por un buen precio. Partí con una entrada de pastel de atún con acompañamiento de cortes de lechuga y rúcula además de tomate. Excelente!

El plato de fondo, una suprema de ave rellena de jamón, queso y espinacas con una salsa exquisita, armada en el mismo extraordinario plato rectangular con verduras salteadas (lindos colores) y una porción de arroz. Gran plato, un acierto!

De postre, un mouse de frambuesas riquísimo.

Salvo por el tiempo que tomó pagar la cuenta (excesivo), todo estuvo de primera. Aún hay esperanza en que haya sitios adecuados en el centro de Santiasco.

Txoko Alaves : sorpresa gastronómica

Mi plan original para este krrtrekking era ir a escuchar a la genial Los Andes Big Band junto a la Conchali Big Band en el Instituto Goethe de Santiasco. Sin embargo, a pesar de llegar a la hora, me encontré una sala repleta y calurosa, lo suficiente para ahuyentarme y lanzar el plan B de inmediato.

Seguí mi periplo hacia calle Mosqueto, en donde sabía que había un buen restorán, además de cafés deliciosos que ya he visitado antes. En fin, encontré un restorán vasco español con cierta tradición en el sector. Se trata del Txoko Alaves, un lugar bien montado, entretenido y sobretodo suficientemente atractivo como para incursionar.

Inteligentemente organizado en dos niveles, una gran barra es lo primero que recibe al comensal y dos opciones de comedores en ese escenario. Una escalera conduce a un segundo piso con más comedores. Linas reproducciones de MIró y Picasso, además de placas con frases célebres que generan inmediata hilaridad. Por ejemplo, "Si el viejo pudiera y el joven supiera". Notable!!!

La música del tipo orquestada con predominio del piano generan un ambiente disfrutable. Mirando la carta, me entusiasmé con un Congrio al estilo Txoko al que añadí papas cocidas. Se trata de un par de exquisitos trozos de congrio dorados a la plancha con una salsa de ajo, perejil en aceite de oliva. Francamente exquisito.

Pedí una botella de pinot noir Tabalí Reserva, adecuado para esta cena de media semana. Escuchando las ofertas de platos que el mozo peruano hacía a los visitantes (cada vez más abundantes), descubrí que tenían bacalao fresco. Intenté cambiar el congrio por bacalao, pero ya era tarde. Para otra vez será.

El plato superó mis expectativas, los filetes de congrio estaban dorados deliciosamente, con hojuelas de ajo crocante y un polvo de perejil que le daba color y sutileza. Al momento de llegar mi plato, ya había conseguido enfriar el vino en una cubeta de agua y hielo (¿porqué guardan el pinot noir a temperatura ambiente???). El vino fantástico, con bastante cuerpo, sutiles toques de frutas rojas y unos tonos de vanilla muy sutil.

Mientras cenaba, la barra se llenó de visitas y ls mesas fueron progresivamente ocupadas por parejas y amigos con ganas de disfrutar. La dueña, una española, sentada en una de las mesas, miraba al vacío y sonreía. Parecía disfrutar también, la alegría de los demás.

Terminado mi plato, fijé la vista en los detalles del lugar, maceteros por doquier, en cornisas y bordes de las escaleras. También noté el detalle de las cubiertas de mármol en ls mesas. Extraviado en ello, fui interrumpido por el mozo para ofrecerme un postre. Elegí uno llamado Gosía, consistente en un bizcocho bañado en licor, con crema pastelera, un relleno de grosellas y frutillas con un caramelo crocante en la superficie. Delicioso!!

Para terminar, el mozo presuroso, me ofreció el "choquito de la casa", un pacharán casero bastante bueno a pesar la preponderancia del anís.

Buen lugar y al lado de los museos!! (MNBA y MAC)

viernes, 9 de mayo de 2008

Ebano : exclusividad de experiencias

Como debía estar en el sector de plaza ñuñoa, esta noche me fui a pobar un buen lugar del sector. Fui a cenar al Ébano, un lugar estable del sector y que me sorprendió de a poco. Luz tenue, una zona de No Fumadores medianamente poblada, una larga vuelta alrededor del bar para llegar al sector de la mayoría. Que gran bar, enorme, monumental, rodeado de mesas con muchos comensales, más que en los otros sectores. Resulta divertido además es que existe una tienda de ropa y accesorios dentro del local.

Estudié con delicadeza la carta, parecía especial y lo era. Descubrí en comida una variedad inusitada de sushis, rolls y otras yerbas. Me detuve para pedir algo que me tentó, unos ravioles de betarraga con escamas de queso de cabra y mantequilla de salmón.

La música notable, un lounge delicado al volumen preciso, pronto reconocí a Kruder & Dorfmeister y de pronto Thievery Corporation, en definitiva una música que mantenía el buen gusto.

La carta de vinos, excepcional, todas las variedades y muy selecta. Incluía vinos extranjeros, la mayoría de Francia y los ricos Malbec argentinos. Para mi disfrute, elegí un Hacienda Araucano, Clos de Lolol, una mezcla de cabernet sauvignon y carmenere, reserva del año 2003. Espectacular.

Mientras esperaba mi cena, aproveché de investigar un poco más la oferta y pude seleccionar (para futuras visitas) algunas maravillas. Una ensalada ébano con habas, frutillas, pomelo, chalotas y naranjas con un aderezo de vodka raspberry; un congrio al merquén con pure de papas al wasabi; una tabla notable con bombones de pollo en salsa de choclo y miel, cebiche de salmón y jenjibre, carpaccio tailandés y machas. Uhhhh!!! un chorro de jugos gástricos me recordó que aún no llegaba mi plato. Descubrí también que la especialidad del restorán son los sushis, aunque demoran más en su preparación.


De paso también visité la carta de tragos, variadísima selección de cócteles, una inusitada cantidad de marcas de vodka y ron y además cervezas, incluidas las belgas que son de mi predilección. Este lugar promete!!

La verdadera historia se construye en la experiencia. Llegó mi plato, muy bien presentado y lleno de aromas exquisitos. Los ravioles de factura casera, muy grandes y rellenos con la pasta de betarraga, un contraste increíble con las escamas de queso de cabra y la salsa. Ese toque dulzón, matizado con el característico sabor del queso, el ácido de los tomates perla y el amargor de la rúcula que adornaba el plato. Sofisticado juego y especialmente rico. Un plato maravilloso, lleno de matices, del tamaño preciso y de placer asegurado. El maridaje con el vino fue preciso, no sobró ni faltó nada, una cena perfecta.

Claramente, volveré.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Ambrosía : oasis en el centro de Santiasco

En pleno centro, a metros de Plaza de Armas, se ingresa al Museo Casa Colorada y pocos saben que atrás, se encuentra un restorán fantástico, con una gran terraza (mi lugar preferido) y un moderno y rico comedor para quienes gustan de algo más convencional.

Lo increíble es que incluso en la terraza hay silencio y nada perturba a los comensales que hacia las 13 horas deciden disfrutar un almuerzo filete. Ambrosía es un verdadero oasis.

Llegamos cerca de las 13:20 horas para disfrutar no solo del almuerzo sino de nutritiva conversación. La chica un poco avergonzada nos advirtió que había un percance en la cocina y que podría haber demora adicional (gran gesto, anticipar). Sin embargo, les adelanto, que no se notó.

Tras los refrescos de rigor, llegaron unas abundantes y bien aderezadas ensaladas verdes (distintos vegetales y muy bien presentados) con calamares apanados en tempura y otra con nueces y camarones. Seguidamente, coincidimos en un plato delicioso. Pollo Tandor sobre una base de hummus y un zapallo italiano relleno con verduras y queso. Fantástico, me sigue gustando a pesar que lo he comido muchas veces.

Acompañamos con una copa de un ensamblaje Cabernet Franc - Carmenere de Oveja Negra, estupendo y muy apropiado para dicho plato. Los postres una bomba de chocolate blanco y para mi, un cheesecake finísimo adornado con berries (frutillas y arándanos preferentemente).

Buen café en grano, para cerrar una conversación y almuerzo de primera.

martes, 19 de febrero de 2008

Almorzando rico en el Zully

El Zully es delicioso desde que se llega enfrente de esta casona del barrio Concha y Toro. Una pequeña plaza con una fuente de agua fantástica, ya muestra que nos encontramos en un oasis de Santiasco.

Pétalos de rosas regados en la escalera de mármol, antecede la entrada a los distintos comedores y la reserva, como siempre, asegura una mesa adecuada. En esta ocasión, soy el invitado de mi buena amiga Lucy.

Para la entrada, Lucy se sirve una ensalada de hojas acompañada de carpaccio de carne y jenjibre con aderezo italiano. En mi caso, no resistí la tentación de comer un rostí de papas con queso y salsa de azafrán, en una delgada cama de hojas y alfalfa. Delicioso y novedoso.

Para el fondo, coincidimos en gusto, pues elegimos unas brochetas de albacora posadas sobre un puré de verduras mixtas y pesto de albahaca. Notable sabor. Como un plato así lo merece, pedí una copa de vino, William Cole Alto Vuelo a la temperatura ideal.

Para el postre, no había mejor opción que un sorbete de limón con salsa de frambuesa (y finos trozos de éstas). Muy rico y refrescante.

Un café y rapidamente, de vuelta al trabajo. Que rico es el Zully!!!!

domingo, 17 de febrero de 2008

asian bistro : placer inesperado

Es poco feliz para mí una incursión en Parque Arauco, el paraíso del consumismo, el reinado de la impostura, en fin, el mundo ficticio de muchos chilenos.

Bueno, tenía que comprar algunas cosas y en domingo no quedan muchas opciones. Tuve que ir a este lugar y prefiero hacerlo disfrutable.

Me dirigí raudo hacia el restorán Asian Bistro ubicado en el boulevard, pero para sorpresa mía, estaba llenísimo, siendo pasadas las 14 horas. Decidí partir con las compras y regresar luego. Sabia decisión, cuando regresé ya pude elegir una buena posición en una rica terraza.

Partí con mi acostumbrada agua mineral sin gas, mientras elegía un buen plato de fondo. Este lugar se especializa en comida japonesa, china y thai; además de algunas combinaciones curiosas con otras cocinas del mundo.

Como el hambre arreciaba, pedí unas exquisitas empanadas de camarones, un tremendo plato muy bien presentado con un pote de salsa de tamarindo excelente. Las empanaditas de un tamaño apreciable, se dejaron comer turnando la salsa de tamarindo con salsa de soya cocida.

Para el plato de fondo, decidí experimentar con un plato especial Asian French. Se trata de una pierna de pato confitada con una salsa de cinco sabores, con un magret de pato a la plancha y una base de piña. Francamente, delicioso. El vino, infaltable, un syrah 2006 de Santa Ema que empato delicadamente con la comida.

Contento por el acierto, añadí un postre increíble, Pinneapple Carpaccio, helado de jenjibre sobre delicadas láminas de piña recubiertas con un almíbar de cilantro. Notable!!!

Así valió la pena el esfuerzo de ir al mall.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Pad Thai : puede ser mucho mejor

He pasado demasiadas veces por la puerta de este restorán y no me animaba a ingresar. De hecho si se le juzgara solo por la entrada, estaría siempre vacío. Sin embargo, esconde un verdadero diamante y todavía puede ser pulido más.

A la hora de la cena tras un día agotador, decidí visitarlo.
Un lugar enorme, al que se accede por un largo pasillo, muy bien ambientado, sobrio y acogedor. Dirigí mis pasos hacia la terraza al fondo, algo me decía que era mejor que estar en los comedores o la zona del bar. No me equivoqué.

Un patio grande y precioso, con pasto y una piscina habilitada y posible de usar (habría que llevar traje de baño, por cierto), iluminación tenue, música suave (bossa) y una paz deliciosa que se respira entre estatuas, vegetación e imagenes de la cultura budista. El sonido del agua en un surtidor de la piscina es maravilloso fondo para gozar una buena cena. Además hay sillones por todos lados, como para descansar relajadamente, mucho espacio y una vista disfrutable.

Tardaron en atenderme, pero pronto tuve mi agua mineral para refrescarme un poco y de paso, ordené mi cena. La primera sorpresa es que no hay vino, de hecho, nada de alcohol. Estupefacto, ya que no esperaba algo así, interrogué un poco y recibí una buena noticia, todo problema es una oportunidad y se puede llevar el vino y atentas copas las pone el restorán. Es decir, eliges el vino que quieres degustar y simplemente lo llevas para tu cena. Bien por eso!!

Pedí un plato llamado Pad Grapraw con camarones, que resultó ser una maravilla. Un salteado de champiñones, albahaca, ají fresco y camarones acompañado de una porción de arroz blanco envuelta como un regalo en hojas de bambú. Para comer el arroz debí retirar el broche, un mondadientes. Un plato contundente y al mismo tiempo de sabores delicados.

A falta de un buen vino (para la próxima llevo uno de los míos) pedí un jugo de frutas muy especial, un batido acuoso de piña, limón y menta, fresco y sabroso.

Las chicas muy simpáticas pero con escasa preparación en servicio, descoordinadas y bastante ausentes. Por suerte, no tenía horario fijo para esta aventura, por lo que igual lo pasé muy bien.

Para el postre, unas brochetas de piña salteadas en leche de coco y espolvoreadas con un molido de maní. Un postre tibio delicioso.

Finalmente, debí ir a la caja a pagar ya que tras una espera bastante más que razonable no apareció nadie y ya era hora de marchar.

Pad Thai, comida extraordinaria, hermoso lugar y con una deuda en el servicio a las mesas que espero mejoren pronto.

sábado, 9 de febrero de 2008

Almorzando rico en Puerto Fuy

A pesar que el barrio de Nueva Costanera no es de mi especial predilección, debo reconocer que hay restoranes excepcionales. Uno de ellos es Puerto Fuy.

Llamé temprano para asegurar una buena mesa y cerca de las 14 horas nos encontrábamos ingresando. Una atenta anfitriona se encargó de nuestros bultos y nos hizo pasar al comedor. Fresco, bien ambientado, sencillo y disfrutable. Buena música, al volumen adecuado. Todo presagiaba un gran almuerzo.

Partimos, dado el calor desde donde veníamos, con un aperitivo adecuado Kirk Royal, fresco y bastante neutro para no complicar el sabor del disfrute posterior. Pedimos una entrada para compartir, locos en distintas presentaciones, un ceviche, un loco apanado sobre salsa verde, un loco trozado cubierto con un apanado de mantequilla (exquisito e insólito) y un pote de leche de tigre. Notable!!!.

Para cambiar de sabores, una bolita de granizado de limón de pica y albahaca, increíble. Los platos de fondo, Turbot con tomates perla, una sopa deliciosa e incógnita, puré de zapallo y otros aderezos que no recuerdo y un Mero sobre una alcachofa barigoule y coulis de tomates emulsionados en mantequilla, encerrados en un cuadrado de puré de aceitunas, más verduras diversas. Todo esto acompañado por un delicioso exponente del Pinot Noir de Leyda. Sencillamente magnífico.

Concluido el placer de los platos de fondo, avanzamos a los postres, previa degustación de otro granizado que sirvió de intermedio virtuoso hacia lo dulce. Una parte del placer es la presentación y claramente en Puerto Fuy lo saben, pues los platos son visualmente increíbles. Finalmente el café, posible de endulzar de 10 maneras distintas, incluida la miel en polvo y cristales de azúcar. Todo increíble, bien servido, una presentación de lujo y un placer extraordinario.

Que gran sentido de la experiencia y del placer. Puerto Fuy es un restorán plenamente disfrutable.

sábado, 2 de febrero de 2008

Amorío : excelencia a todo dar

Lugares bonitos, bien ubicados, con gran onda y que además superen las expectativas, no son fáciles de encontrar. Pero si además, pueden mantener la calidad en el tiempo, son imperdibles.

El restorán Amorío es una joya en el universo gastronómico de Santiasco. Reserva mediante aseguré que me esperaran para este disfrute de wiken. Había pensado en la terraza, pero claramente el ambiente con aire acondicionado era inmejorable y ocupamos una buena ubicación para ser atendidos como reyes. Una mesa sencilla pero bien presentada, dio paso a una atención estupenda (realmente saben de servicio al cliente). La carta, mínima, como corresponde a un buen sitio de comida de autor, pocos platos pero todos increíbles.

Pedimos un Mero, acompañado con un estofado de hongos, una pastelera de choclo formidable y albahaca confitada. Un plato divino, tal vez lo mejor del lugar. Una Trucha Arco Iris, dos filetes de trucha a la plancha, acompañados con unos delgados spaghettis al pesto, ostiones salteados y tomates cherry, además de unos adornos con salsa de betarragas. Nuestros exquisitos platos no habrían sido perfectos sin la compañía de un pinot noir Tabalí reserva especial que llegó a tiempo y a la temperatura perfecta. Un deleite maravilloso.

Fue tan rico, que seguimos con postres, un souflé de ricota y kiwi (deliciosa la salsa de arándanos) y el exquisito Petit Gateau (helado de yogurth y guinda con un brownie caliente de chocolate).

Notable, todo bien. La cuenta es solo un detalle.