sábado, 21 de marzo de 2009

Metropolitana : modernidad deliciosa

No pude resistir la tentación de volver a visitar el barrio Yungay. Esta vez nos dirigimos directamente al Metropolitana, recordaba muy bien su calidad y diseño.

El lugar me gusta no solo por la comida sino porque hay un logro estético interesante. El espacio no es muy grande, pero ha sido aprovechado ingeniosamente, los ladrillos a la vista, los rincones y los adornos muy bien elegidos. Con una leve modificación del orden de los elementos queda convertido en un lounge, como seguramente opera por la noche.

Partimos como es habitual refrescándonos con agua mineral y hielo mientras revisábamos la carta. Mi partner eligió un Gnocchi casero con pasta de jamón crudo, una base de acelga, albahaca y frutos secos. Verdaderamente cautivante no solo por sabor sino por presencia. Por mi parte, bastante hambriento y deseoso de probar algo distinto, pedí una Trilogía Metropolitana, un plato muy variopinto con lomo al ajillo en cubos, brochetas de queso maduro, salvia y jamón crudo y unos enormes camarones apanados sobre una polenta, además de unas cuantas tostadas caseras. Claramente es una tabla para dos, pero a mi me venía bien como plato de fondo del almuerzo, estaba exquisito. Todo esto lo acompañamos con un excelente merlot reserva 2007 de Chateau Los Boldos.

Para el postre, me devoré un mouse de albahaca mientras que mi partner disfrutó un Apple Crisp (pie de manzana, helado y chocolate)

Definitivamente, el Metropolitana sigue siendo un gran sitio.

Comiendo rico en la X Región

Tras un exquisito trekking por Chiloé logré volver a Castro con un hambre descomunal. Por lo tarde tuve que contentarme con revisitar un lugar que posee la Compañía de Bomberos de la ciudad y que es todo un acierto. Siempre está lleno y con una febril actividad, lo que hace suponer que La Brujula es una buena fuente de financiamiento de los bomberos. Gran idea. Los platos tienen nombres bomberiles como por ejemplo Alarma Especial, Carro Palta ambos acompañados por una rica cerveza kuntsmann torobayo en formato schop. No es un lugar de gran gastronomía pero salva situaciones como la mía.

Tiempo después, en la costanera de Ancud, frente al hermoso Pacífico encontré el Hotel Don Lucas, un bonito lugar con una oferta en pescados y mariscos muy variada. Bien atendido, claro que estando solo es dificil pasar desapercibido, armé un buen almuerzo a la chilena. Un congrio a la plancha con papas salteadas y ensalada chilena acompañado de una botella de Undurraga (el conocido Pinot, que en realidad es un ensamblaje de pinot noir y cabernet sauvignon). La verdad no hay mucha oferta de vinos en los lugares que visite, aparentemente prefieren mantener cepas muy tradicionales, tal vez les falta atrevimiento.

Otro lugar que ya había visitado un par de años atrás, me recibió con la misma calidad y buen servicio. Se trata del Cotelé en Puerto Montt, un sitio de carnes a las brasas realmente espectacular. El rito comienza cuando se elige el trozo de carne que será preparado delicadamente para uno. Mientras se asa lentamente, la conversación es gratis y entretenida. El dueño es un océano de historias y buen humor, el tiempo pasa inadvertidamente y de pronto ya tienes un plato de cena único, la carne se parte con el tenedor, jugosa y deliciosa. Acompañada de una fantástica ensalada de palta, tomate, palmitos y verdes y una botella de Marqués Casa Concha, no podía ser mejor. Que gran lugar!!!

Un descubrimiento interesante hice otro día al regresar de otro parque nacional en el Club Alemán de Puerto Varas, llegué tarde como se me hizo habitual en estos días de paseo, pero afortunadamente la cocina opera en forma contínua. Partí con una palta reina estupenda, seguida de un congrio a las finas hierbas con papas mayo y una botella de syrah Errazuriz reserva 2007 que combinó increible con el almuerzo mientras escuchaba baladas en alemán. Un acierto!!.

jueves, 12 de marzo de 2009

La Diablesse : gran acierto en barrio Yungay

El barrio Yungay poco a poco ha ido poblándose de oficinas, lofts y nueva gente. Aprovechando las grandes casas del lugar, unas pocas lucas para reforzarlas y adaptarlas a la vida moderna sin descuidar mantener la preciosa arquitectura de muchas construcciones de un barrio venido a menos por mucho tiempo y que ahora renace.

Ya había ensayado otros krrtrekkings por este barrio y algunas notas compartí del Santiago Lounge, del Per Piacere un restoran italiano delicioso, la increible decoración y calidad gastronómica del Boulevard Lavaud (más conocido como la Peluquería Francesa), la exquisita y moderna cocina del Metropolitana y ahora un nuevo disfrute, un restoran de comida francesa de primera.

La Diablesse está armado en una casona de blancas paredes y preciosa arquitectura. Una intervención en el piso para darle color e incluso mostrar bajo la superficie algunas imagenes muy iconográficas, las paredes adornadas con lindas reproducciones de fotografías de Robert Doisneau como ese magnífico y famoso beso de una pareja en la calle y otras que bien vale la pena disfrutar. Un sitio sencillo, espacioso y muy bien atendido.

Llegamos algo tarde, pero tras las consultas al chef, nos preparan la mesa enfrente de la gran barra y podemos ordenar. Para picotear pedimos una tarte millefeuille au coulis de tomate-parmesan, anchois et d'olives, que en buen castellano es un lindo plato en que además de una combinación de lechugas coloridas y bien aderezadas, una masa exquisita (millefeuille) que cerraba una pasta increible, una pasta compuesta de tomate, aceitunas, anchoas y parmesano. Deliciosa!!!

Con este buen comienzo, pedimos platos de fondo ya calculando algo bueno. Mi partner eligió un Faux-filet de boeuf au demiglace da ratatouille (es decir, un rico trozo de lomo liso en una salsa demiglace acompañado de un perfecto ratatouille). En mi caso, entusiasmado con la cocina francesa más tradicional solicité un Canard sauce bigarra accompagné d'un gratin dauphinois (o sea pato trozado sobre un exquisito gratin de papas corte chaucha con crema y tocino) y todo ello nadando en una fantástica salsa con vino dulce. Maravilloso, no solo en sabores sino en la delicada presentación.

Estos magníficos platos se merecían un buen maridaje y oh sorpresa, la carta de vinos muy bien hecha y con todas las cepas relevantes para combinar. Mi primera opción fue un malbec que justo no tenían, pero por fortuna ya que el reserva La Roncière Syrah del valle de Rapel año 2005, quedó impecable con la comida. Un vino extraordinario, lleno de fruta, profundo, de gran cuerpo y con un toque de humo genial.

Era imposible salir del lugar sin probar un postre y al unísono elegimos un Marquise au Chocolat, totalmente recomendable.

Siendo los únicos comensales, el chef se retiró y pasó a consultar que tal nos había parecido, demás está decir que solo podíamos felicitarlo, gran trabajo!!

La Diablesse dará mucho de hablar.

sábado, 7 de marzo de 2009

Desayunando en Patagonia

Sábado por la mañana, soledad en las calles y un hambre galopante. Los pasos entrenados del krrtrekking me llevan al rico barrio Lastarria. La mayoría de los sitios abren temprano o están por abrir en la abrigada mañana de este verano que termina.

Evalúo y tengo una, tres, en verdad cinco opciones para desayunar. Mesas a la calle, movimientos crecientes, temperatura agradable y afortunadamente bajo tráfico y gente.

Elijo la exquisita esquina del Patagonia. Un buen lugar a toda hora, salvo por algunas malas experiencias con el servicio que espero redimir en esta incursión matinal.

Curiosamente, a menos de 20 segundos de sentarme, me llega la carta de manos de un atento mozo. Tres variedades de desayuno, el típico (en los hoteles de todo el mundo es lo mismo) hasta uno llamado adecuadamente patagónico (no se quien pueda comer tanto en una mañana). Decidí el intermedio y no me equivoqué.

Un jugo de mango exquisito, seguido de un plato de frutas, duraznos trozados y cubos de melón tuna y calameño fresquísimos. Un pote de mantequilla, otro de mermelada, una porción de queso y jamón acaramelado más una cesta de tostadas y por supuesto un rico café con leche.

En medio de ese vendaval nutritivo y reponedor, me ofrecen el diario para que, como dijo Mafalda, sepa nada (la mitad de lo que dicen los periódicos es mentira y la otra mitad no la cuentan). Igual entretenido y satisfactorio.

Rico el desayuno en Patagonia

Bristol : elegancia y buena comida

Ubicado en el Hotel Plaza San Francisco, este restoran acumula premios y reconocimientos en más de una década de existencia. Ubicado en la zona del hotel más protegida del ruido de Santiasco, cuenta con un enorme salón de sobria elegancia y una multitud de mozos muy serviciales.

Una mesa cerca del centro del salón, agua mineral y una carta con el menú buffet del día. El menú consiste de una enorme variedad de antipastos y ensaladas en un salad bar de varios metros de extensión. Un plato de fondo seleccionado de la carta y un bar de postres un poco más modesto en variedades, aunque la verdad comienzo a dudar si son muchos los que alcanzan a llegar al postre.

Para todos los gustos, los platos de fondo ofertan carnes rojas y blancas diversas en exóticas combinaciones y acompañamientos, platos con pescados y otros más vegetarianos. Hay delicadeza en la selección del chef, se nota el profesionalismo.

Partí armando un plato de entrada con todo aquello que mis ojos identificaron como combinable y rico. Un pincho con salmón, al que le puse una pasta de aceitunas, unos piquillos rellenos, un poco de ceviche y algunas verduras. Delicioso!!!.

Mi plato de fondo, deslumbrantemente presentado, fue un gran trozo de filete de Tilapia dorada a la plancha acompañada con un pilpil de alcaparras y tomates perla, un exquisito mil hojas de papas y unas pequeñas alcachofas especiadas. Magnífico, se dejó comer lentamente y muy bien acompañado con una copa de pinot noir de Cono Sur (cada vez sabe mejor este vino de Casablanca).

Como era mi día del hambre desatada, me atreví con un postre y seleccioné solo una tarta alemana con frutos rojos que con un rico café negro, cerró genialmente esta sesión.

Gran restoran, la calidad ante todo.

Bar Nacional 3 : la vencida

A mediados del 2008 el tradicional y conocido restoran Bar Nacional abrió un nuevo local en el centro de Santiasco. Con tanta historia y ricos sabores chilenos, es un agrado que este restoran disponga de esta opción en medio de la selva grasienta de la comida rápida que repleta las calles centricas.

En la puerta del local, los mozos ansiosos se pelean por llevarte al sector que cada cual atiende. El lugar es espacioso con un segundo piso y un increible subterráneo, luminoso y a muy buena temperatura. Es fantástico para mi que las mesas estén bastante separadas unas de otras (se siente que tienes un espacio privado y no hay desconocidos mirando dentro de tu plato o participando en tu conversación).

La comida, claramente con el sello del viejo Bar Nacional, abundante, sabrosa y rapidamente servida. La escalopa nacional con puré picante y la cazuela de vacuno se sacan nota muy alta.

Pienso que dieron por fin con la fórmula perfecta, todo lo bueno del bar nacional pero en un sitio estupendo. Revisitable!!!!!

After Office : el bello Cerro Santa Lucía

Hace casi un año que cada miércoles santiasqueño, algunos privilegiados tienen la oportunidad de ser invitados a un evento en pleno centro y que parece sacado de una glamorosa revista de gente linda.

Cuantas veces pasamos por la Alameda y vemos ese verde Cerro Santa Lucía como una presencia cotidiana, un elemento del paisaje sin reparar que a escasos metros de altura existe un bellísimo lugar. Me refiero al Castillo Hidalgo, una construcción de inicios del siglo XIX y que muchos años después, hacia 1997, unos inversionistas lo transforman en un centro de eventos. Un verdadero palacio inmerso en la generosa vegetación del cerro. Verdaderamente hermoso.

El evento en si junta a bastante gente que en su mayoría son grupos de amigos de trabajo y los infaltables pintamonos que imagino van a conocer gente. Mayoritariamente son invitados, algunos cancelan entradas, casi todos suben gratuitamente en un servicio de Van disponible durante todo el evento. Bien organizado, todo opera bien y el servicio es oportuno y de buen nivel.

Aunque marcadamente elitista, el after office es una buena opción de relajo a mitad de semana y una oportunidad para compartir con quienes laboras a diario o con tu grupo de amigos favoritos. Harto espacio, la bella naturaleza y la frescura deliciosa del atardecer y sin el ruido horroroso de la ciudad. Excelente!!