Mostrando entradas con la etiqueta bici. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bici. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de octubre de 2007

Encontrando el límite

Este domingo tenía previsto estar en la montaña, pero el paseo se funó por falta de quorum. ¡chilenos flojos!.
Agarré mi cleta cerca de las 11 de la mañana decidido a ganarme, superar mi barrera de los 20 minutos ascendiendo el San Cristóbal.
Llegué como siempre, tras 7 minutos de viaje a la base en Pedro de Valdivia Norte. Unos ejercicios de elongación, algo de solución isotónica para mi maldita transpiración y allá vamos.

Partí con una relación de 1:7 pedaleando raudo hacia el jardín japonés. Llegué con relación 1:5 ya que me estaba cansando mucho. Los cigarrillos y el trasnoche se hacen notar en un cuerpo de 46 vividos años. En fin, es lo que hay.

Hasta aquí iba con más de un minuto de ventaja respecto de otras ascenciones. Me apliqué en llegar a Tupahue antes de los 10 minutos y lo logré con creces. Bien!!!!!, dos minutos valiosos ganados.

De ahí en adelante, era solo mantener el ritmo y lo lograría, de hecho, estoy seguro que nunca había hecho tan rápido la cuesta de los afligidos, pasé a 5 ciclistas que morían en ese trance. Casi exhausto, continué en relación 1:5 en lo que quedaba, 18 Km/hr se veía muy bueno, considerando que solo quedaban menos de 2 Km. para la cumbre. La verdad, muy cansado, pero pedaleando, pedaleando.

Llego a la cumbre y Oh! decepción, una vez más llegaba en 20 minutos. Joder!!!!, se supone que debí llegar en 18 a lo más 19 minutos, pero el fatídico 20 se marcaba claramente en el reloj.

Definitivamente, llegué a mi límite.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Tranquilo domingo

Desperté un par de segundos antes que sonara mi despertador (no hay opción, sin despertador, sigo de largo). Las 11 de la madrugada, tiempo de desayunar e ir al cerro San Cristóbal. Alrededor de las 12 ya estaba pedaleando con esfuerzo en el kilómetro 2. Hoy me costó más que otras veces mantenerme sobre 10 Km/h en la subida. Me estoy volviendo viejo.

El mote con huesillos me supo especialmente agradable, una vez que me cambié de ropa (me saqué la polera empapada de transpiración) y pude recuperar el aliento. Algunas elongaciones, una barra de cereales y comencé a bajar. Que delicia, esa vertiginosidad del descenso me hace sentir libre, ingrávido y muy feliz. Casi colisiono con un ciclista despistado que se me cruzó cuando venía bajando al tope de la rapidez. Aunque mi compañera no me cree, he llegado a 54 Km/hr en la bajada, aunque mi marca habitual son 49 Km/hr.

Llegué a casa, una buena ducha, un avance de lecturas pendientes y me preparé para ir a buscar un buen lugar para almorzar. Alrededor de las 15:30 horas llegué a Bellavista a experimentar. Pocos restoranes abiertos y los que estaban abiertos tenían al chef con las zapatillas de clavos puestas. Al final, logré instalarme en el Bangkok, comida thai, delicioso. Un plato de camarones al curry rojo (picante y dulce por la leche de coco), con arroz al jazmín y una deliciosa botella de merlot reserva Santa Ema 2005 (como extraño el 2003). Los fuertes taninos, la madera y el sabor a vainilla (algo fuerte) y frutos rojos, dieron un buen maridaje a mi plato. No había nadie más, por lo que hasta pude fumar en el salón de no fumadores (privilegio interesante en estos días)

Por la ventana, observé largamente a unos tamborileros (en mi definición, un ser humano a un tambor pegado, con cuerdas para activar otras percusiones que le permiten bailar al son de su propia música). Son un encanto para los extranjeros y una fuente entrópica de ruido ambiental.

Me fui a patiperrear nuevamente con dirección al Centro Cultural Estación Mapocho, esperaba ver dos exposiciones. Al final solo pude ver una, Reminiscencias, un trabajo fotográfico nacido del erotismo y el amor de un fotógrafo por su musa. Buen montaje digital a partir de un formato analógico. Sigo pensando que el amor saca lo mejor del ser humano.

La segunda exposición estaba funada porque pasó una columna de manifestantes y tiró piedras al interior. Que lata, esperaba ver las fotos de multiples pajarillos de la Patagonia,

Finalmente, decidí marchar a casa para resumir estas experiencias y descansar.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Domingo de descanso

Desperté muy tarde, casi a las 15 horas, tras un sábado muy intenso. Necesitaba ir al cerro a botar tanta toxina acumulada, así es que tomé mi bici y oh sorpresa, tenía desinflado el neumático delantero. Pucha oh, debo haber pinchado ayer en el cerro, al menos eso pensé.

Me puse a desarmar la bici y tratar de cambiar la cámara (hace tiempo compré un repuesto y ahora sería la oportunidad de probar que era capaz de cambiarla). Fue un desastre, la cámara nueva no inflaba, parece que tampoco era la medida correcta. El asunto es que al final, me puse a probar la cámara supuestamente pinchada y parece que no lo estaba. Con paciencia, volví a montar la cámara antigua, inflé y me la jugué.

Subí hasta el jardín japonés cansado como bestia sin entender porque. Me bajé y comprobé que al poner la rueda quedó mal calibrado el freno y había subido frenado!!!!!!

Reparado el cuento, volví a la meditación del ascenso. Que maravilla volver a creer que mi estado físico no es tan malo.

Regresé a casa, ducha y a prepararme un rico almuerzo. terminé cerca de las 18:30 horas de alimentarme y de ahi me puse a reparar uno de mis notebooks. Quedó impecable

Ha sido un buen día de recuperación.